Cirugía de Hígado o Hepatectomía

CIRUGIA HEPATICA

¿Qué es la hepatectomía?

La cirugía para eliminar una parte del hígado se llama resección hepática o hepatectomía. La cirugía se lleva a cabo para quitar la parte del hígado que contiene el tumor, tanto malignos como benignos. Los tumores malignos pueden incluir tumores primarios del hígado o metástasis que provienen de otros órganos. Entre los tumores benignos el médico puede recomendar cirugía en los quistes hepáticos, adenoma hepático, hiperplasia nodular focal o hemangiomas cavernosos que crecen hasta producir síntomas. La cirugía puede recomendarse también para prevenir complicaciones o por la posibilidad de malignización.

La parte del hígado que permanece en el cuerpo tras la cirugía se regenera y crece en dos o tres meses después de la cirugía.

La cirugía puede requerir la extirpación del conducto biliar. El drenaje de la bilis del hígado se realiza usando un asa de intestino cosida al conducto biliar que permanece en el hígado.

Consideraciones previas

Antes de cualquier cirugía debe llevarse a cabo una valoración por parte del anestesista donde le aconsejarán que medicación debe dejar de tomar y cuál debe seguir tomando. En ocasiones debe ser valorado por otro especialista si tiene enfermedades de base.

En el caso de tratamiento anticoagulante o que faciliten el sangrado, el anestesista, hematólogo, cardiólogo o médico de cabecera informarán de la actitud a seguir.

Normalmente debes ser evaluado por Hematología antes de la intervención ya que deben extraerte sangre para estudiar tu grupo sanguíneo y hacer una reserva de bolsas de sangre para el día de la intervención. En esta cirugía el sangrado es una complicación importante por lo que debemos ofertarte la máxima seguridad. Para tu tranquilidad, la mayoría de nuestros pacientes no necesitan transfusión de sangre. 

En el caso de fumar, debe cesar el hábito porque facilita el manejo anestésico, los pacientes fumadores tienen más complicaciones respecto a los fumadores en los procedimientos anestésicos.

Es recomendable la realización de ejercicio de intensidad moderada antes de cualquier intervención, salvo contraindicación específica, como puede ser caminar al menos 60 minutos al día.

¿Cómo es la preparación previa a la intervención?

Alimentos y medicamentos

En la preparación para una hepatectomía, el cirujano puede pedirte que hagas lo siguiente:

  • No comas nada antes de la cirugía. Puedes beber un sorbo de agua con tus medicamentos, pero evita comer y beber al menos seis horas antes de la cirugía.
  • Suspende ciertos medicamentos y suplementos. Habla con el médico sobre todos los medicamentos y suplementos que tomes. Continúa tomando la mayoría de los medicamentos según la indicación médica. Tu médico puede pedirte que suspendas ciertos medicamentos y suplementos porque pueden aumentar el riesgo de sangrado.

Ropa y elementos personales

Lleva tus elementos personales, como el cepillo de dientes, ropa cómoda y libros o revistas para pasar el tiempo mientras permanezca ingresado.

Otras precauciones

Antes de ingresar al hospital, habla con un familiar o con un amigo sobre la hospitalización y sobre la ayuda que podrías necesitar al volver a casa. Necesitará la ayuda de alguien durante las dos primeras semanas después del alta del hospital. El médico y el equipo de tratamiento podrían darte instrucciones que deberás seguir durante la recuperación, al volver a casa.

La mañana de la cirugía, te presentarás en la recepción del hospital y te registrarás siendo trasladado a tu habitación. El personal de enfermería y los miembros del hospital confirmarán tu nombre, tu fecha de nacimiento, el procedimiento y el cirujano. Luego tendrás que ponerte una bata quirúrgica para prepararte para la cirugía.

¿Cómo es la cirugía que se realiza? (tipo de incisión, resección, Tipo de drenaje, anestesia)

Antes de la intervención

Una hepatectomía se realiza con anestesia general, por lo que no estarás consciente durante el procedimiento. Los medicamentos anestésicos se administran por vía intravenosa en el brazo. Una vez que los medicamentos surtan efecto, el equipo de atención médica insertará un tubo por la garganta para ayudarte a respirar, colocarán una sonda para controlar tu orina y pondrán vías en tu cuello y muñeca para administrar fármacos y conocer tu función cardíaca.

Quizás te coloquen un catéter epidural o una inyección en la columna vertebral, además de bloqueos nerviosos locales en la pared abdominal. Estos procedimientos permiten recuperarte con un mínimo de dolor y molestias después de la cirugía y ayudan a disminuir la cantidad de analgésicos opiáceos que necesitarás.

Tu cirujano realizará la hepatectomía mediante un procedimiento laparoscópico o abierto.

Durante el procedimiento

Dependiendo de tu situación, el cirujano te recomendará uno de dos enfoques quirúrgicos:

Hepatectomía mínimamente invasiva (laparoscópica)

Durante una hepatectomía laparoscópica, el cirujano realiza entre cuatro y seis  incisiones pequeñas en el abdomen. Se inserta un tubo con una videocámara diminuta en el abdomen a través de una de las incisiones. El cirujano observa un monitor de video en el quirófano mientras utiliza herramientas quirúrgicas insertadas a través de las otras incisiones en el abdomen para extirpar la parte de hígado enferma.

Una de las incisiones será ampliada para extraer el trozo de hígado extirpado. Después se suturan las incisiones y se te traslada a un área de recuperación. Una hepatectomía laparoscópica tarda entre tres y seis horas. Se utilizan instrumentos muy especializados para evitar hemorragias durante la intervención.

Una hepatectomía laparoscópica no es apropiada para todas las personas. En algunos casos, el cirujano puede comenzar con un enfoque laparoscópico y determinar que es necesario realizar una incisión más grande debido al tejido cicatricial de operaciones, complicaciones previas o la imposibilidad de continuar de una forma segura con el procedimiento.

Hepatectomía tradicional (abierta).

Durante una hepatectomía abierta, el cirujano hace una incisión de unos 20-25 centímetros en el abdomen por debajo de las costillas del lado derecho. Se retraen el músculo y el tejido para dejar ver el hígado. Después, el cirujano extrae la parte del hígado enferma.

Se sutura la incisión y se te traslada a un área de recuperación postanestésica. Una colecistectomía abierta toma entre dos y cuatro horas. Se utilizan instrumentos muy especializados para evitar hemorragias durante la intervención. Se suele realizar cuando el procedimiento no puede llevarse con la máxima seguridad a través del abordaje laparoscópico ante la complejidad del caso.

En ocasiones es necesario colocar un tubo o drenaje en el interior del abdomen con salida a través de la piel para permitir el vertido de líquido proveniente de la zona donde estaba la parte enferma de hígado. Este tubo se retirará antes del alta a domicilio.

¿Qué pasa después de la cirugía?

Tras la cirugía el paciente es traslado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) donde permanecerá 24 horas si no hay ninguna incidencia. Es posible que el anestesista te retire en quirófano la conexión a una máquina para respirar o bien, lo hago el médico encargado de tu vigilancia en la UCI. Irás despertando lentamente de los efectos de los fármacos anestésicos por lo que puedes tener sensación de no recordar el proceso. Tras tu estancia en esta unidad serás trasladado a continuación a tu habitación. 

¿Cómo es la recuperación en el hospital?

Es posible la sensación de náuseas o dolor abdominal tras la intervención pero serán controlados con la medicación pautada. Pasadas unas 8 horas comenzará con la ingesta de líquidos y al día siguiente alimentos sólidos. Recomendamos sentarse y comenzar a caminar pasadas unas 24 horas de la intervención.  La sonda que está introducida en tu vejiga será retirada en 1 o 2 días. En todo momento estarás supervisado  y ayudado por personal de enfermería.

Si tu cirugía evoluciona en planta sin ninguna incidencia permanecerás ingresado entre 3 y 7 días.

¿Cómo es la recuperación en casa?

Nuestra premisa es ser activo en la recuperación. Por ello animamos al paciente a la deambulación diaria, recomendamos caminar al menos 60 minutos cada día tanto en el interior como el exterior de casa. Siempre se deben evitar los esfuerzos físicos de importancia que puedan condicionar la cicatrización de las heridas.

Al alta a domicilio se te prescribirá medicación para que te encuentres lo más confortable. Reanudarás tu medicación previa siguiendo las recomendaciones del cirujano, ya que algún fármaco puede no recomendarse en los primeros días tras la cirugía. Normalmente se indica la toma de calmantes para el control del dolor y la inyección de heparina para evitar la aparición de trombos en tus piernas.

En relación con la alimentación, recomendamos la primera semana evitar comidas copiosas y ricas en grasas. Posteriormente se reintroducirá de forma progresiva todo tipo de alimento, siendo posible la intolerancia de alguno de ellos por lo que se suspenderá su ingesta y se intentará de nuevo en las semanas siguientes. Ocasionalmente puede aparecer diarrea que suele durar unos días o alguna semana en relación con la nueva situación del aparato digestivo.

Podrás mojar tus heridas cuando te asees y a continuación secar suavemente con aplicación de cualquier antiséptico (clorhexidina, povidona yodada, cristalmina…). Dichas heridas deberán ser evaluadas por enfermería en torno a los 7 y 10 días tras la cirugía.

La recuperación prácticamente total puede llevar aproximadamente entre tres y cuatro semanas en la hepatectomía laparoscópica. Sin embargo, en la hepatectomía abierta, una vez en el hogar, la recuperación total puede llevar de cuatro a seis semanas. Dependerá de tu estado físico antes de la cirugía y de la complejidad de la operación.

¿Cuáles son los riesgos de la cirugía de hígado?

Lo normal es que tu intervención curse sin incidencias pero debes conocer las potenciales complicaciones. 

Riesgos poco graves y frecuentes: Infección o sangrado de la herida quirúrgica, flebitis (inflamación de las venas), trastornos temporales de las digestiones. Derrame pleural. Dolor prolongado en la zona de la operación.

Riesgos poco frecuentes y graves: Dehiscencia de la laparotomía (apertura de la herida). Fístula biliar. Sangrado o infección intraabdominal. Obstrucción intestinal. Inflamación del páncreas (pancreatitis). Colangitis (infección de los conductos biliares). Ictericia. Insuficiencia hepática.

En la mayoría de los casos estas complicaciones se resuelven con tratamiento médico (medicamentos, sueros, etc.), y a veces se precisa la realización de otras pruebas (CPRE y/o drenaje), pero pueden llegar a requerir una reintervención, generalmente de urgencia, y excepcionalmente puede producirse la muerte.

CIRUGIA HEPATICA

¿Qué es la hepatectomía?

La cirugía para eliminar una parte del hígado se llama resección hepática o hepatectomía. La cirugía se lleva a cabo para quitar la parte del hígado que contiene el tumor, tanto malignos como benignos. Los tumores malignos pueden incluir tumores primarios del hígado o metástasis que provienen de otros órganos. Entre los tumores benignos el médico puede recomendar cirugía en los quistes hepáticos, adenoma hepático, hiperplasia nodular focal o hemangiomas cavernosos que crecen hasta producir síntomas. La cirugía puede recomendarse también para prevenir complicaciones o por la posibilidad de malignización.

La parte del hígado que permanece en el cuerpo tras la cirugía se regenera y crece en dos o tres meses después de la cirugía.

La cirugía puede requerir la extirpación del conducto biliar. El drenaje de la bilis del hígado se realiza usando un asa de intestino cosida al conducto biliar que permanece en el hígado.

Consideraciones previas

Antes de cualquier cirugía debe llevarse a cabo una valoración por parte del anestesista donde le aconsejarán que medicación debe dejar de tomar y cuál debe seguir tomando. En ocasiones debe ser valorado por otro especialista si tiene enfermedades de base.

En el caso de tratamiento anticoagulante o que faciliten el sangrado, el anestesista, hematólogo, cardiólogo o médico de cabecera informarán de la actitud a seguir.

Normalmente debes ser evaluado por Hematología antes de la intervención ya que deben extraerte sangre para estudiar tu grupo sanguíneo y hacer una reserva de bolsas de sangre para el día de la intervención. En esta cirugía el sangrado es una complicación importante por lo que debemos ofertarte la máxima seguridad. Para tu tranquilidad, la mayoría de nuestros pacientes no necesitan transfusión de sangre. 

En el caso de fumar, debe cesar el hábito porque facilita el manejo anestésico, los pacientes fumadores tienen más complicaciones respecto a los fumadores en los procedimientos anestésicos.

Es recomendable la realización de ejercicio de intensidad moderada antes de cualquier intervención, salvo contraindicación específica, como puede ser caminar al menos 60 minutos al día.

¿Cómo es la preparación previa a la intervención?

Alimentos y medicamentos

En la preparación para una hepatectomía, el cirujano puede pedirte que hagas lo siguiente:

  • No comas nada antes de la cirugía. Puedes beber un sorbo de agua con tus medicamentos, pero evita comer y beber al menos seis horas antes de la cirugía.
  • Suspende ciertos medicamentos y suplementos. Habla con el médico sobre todos los medicamentos y suplementos que tomes. Continúa tomando la mayoría de los medicamentos según la indicación médica. Tu médico puede pedirte que suspendas ciertos medicamentos y suplementos porque pueden aumentar el riesgo de sangrado.

Ropa y elementos personales

Lleva tus elementos personales, como el cepillo de dientes, ropa cómoda y libros o revistas para pasar el tiempo mientras permanezca ingresado.

Otras precauciones

Antes de ingresar al hospital, habla con un familiar o con un amigo sobre la hospitalización y sobre la ayuda que podrías necesitar al volver a casa. Necesitará la ayuda de alguien durante las dos primeras semanas después del alta del hospital. El médico y el equipo de tratamiento podrían darte instrucciones que deberás seguir durante la recuperación, al volver a casa.

La mañana de la cirugía, te presentarás en la recepción del hospital y te registrarás siendo trasladado a tu habitación. El personal de enfermería y los miembros del hospital confirmarán tu nombre, tu fecha de nacimiento, el procedimiento y el cirujano. Luego tendrás que ponerte una bata quirúrgica para prepararte para la cirugía.

¿Cómo es la cirugía que se realiza? (tipo de incisión, resección, Tipo de drenaje, anestesia)

Antes de la intervención

Una hepatectomía se realiza con anestesia general, por lo que no estarás consciente durante el procedimiento. Los medicamentos anestésicos se administran por vía intravenosa en el brazo. Una vez que los medicamentos surtan efecto, el equipo de atención médica insertará un tubo por la garganta para ayudarte a respirar, colocarán una sonda para controlar tu orina y pondrán vías en tu cuello y muñeca para administrar fármacos y conocer tu función cardíaca.

Quizás te coloquen un catéter epidural o una inyección en la columna vertebral, además de bloqueos nerviosos locales en la pared abdominal. Estos procedimientos permiten recuperarte con un mínimo de dolor y molestias después de la cirugía y ayudan a disminuir la cantidad de analgésicos opiáceos que necesitarás.

Tu cirujano realizará la hepatectomía mediante un procedimiento laparoscópico o abierto.

Durante el procedimiento

Dependiendo de tu situación, el cirujano te recomendará uno de dos enfoques quirúrgicos:

Hepatectomía mínimamente invasiva (laparoscópica)

Durante una hepatectomía laparoscópica, el cirujano realiza entre cuatro y seis  incisiones pequeñas en el abdomen. Se inserta un tubo con una videocámara diminuta en el abdomen a través de una de las incisiones. El cirujano observa un monitor de video en el quirófano mientras utiliza herramientas quirúrgicas insertadas a través de las otras incisiones en el abdomen para extirpar la parte de hígado enferma.

Una de las incisiones será ampliada para extraer el trozo de hígado extirpado. Después se suturan las incisiones y se te traslada a un área de recuperación. Una hepatectomía laparoscópica tarda entre tres y seis horas. Se utilizan instrumentos muy especializados para evitar hemorragias durante la intervención.

Una hepatectomía laparoscópica no es apropiada para todas las personas. En algunos casos, el cirujano puede comenzar con un enfoque laparoscópico y determinar que es necesario realizar una incisión más grande debido al tejido cicatricial de operaciones, complicaciones previas o la imposibilidad de continuar de una forma segura con el procedimiento.

Hepatectomía tradicional (abierta).

Durante una hepatectomía abierta, el cirujano hace una incisión de unos 20-25 centímetros en el abdomen por debajo de las costillas del lado derecho. Se retraen el músculo y el tejido para dejar ver el hígado. Después, el cirujano extrae la parte del hígado enferma.

Se sutura la incisión y se te traslada a un área de recuperación postanestésica. Una colecistectomía abierta toma entre dos y cuatro horas. Se utilizan instrumentos muy especializados para evitar hemorragias durante la intervención. Se suele realizar cuando el procedimiento no puede llevarse con la máxima seguridad a través del abordaje laparoscópico ante la complejidad del caso.

En ocasiones es necesario colocar un tubo o drenaje en el interior del abdomen con salida a través de la piel para permitir el vertido de líquido proveniente de la zona donde estaba la parte enferma de hígado. Este tubo se retirará antes del alta a domicilio.

¿Qué pasa después de la cirugía?

Tras la cirugía el paciente es traslado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) donde permanecerá 24 horas si no hay ninguna incidencia. Es posible que el anestesista te retire en quirófano la conexión a una máquina para respirar o bien, lo hago el médico encargado de tu vigilancia en la UCI. Irás despertando lentamente de los efectos de los fármacos anestésicos por lo que puedes tener sensación de no recordar el proceso. Tras tu estancia en esta unidad serás trasladado a continuación a tu habitación. 

¿Cómo es la recuperación en el hospital?

Es posible la sensación de náuseas o dolor abdominal tras la intervención pero serán controlados con la medicación pautada. Pasadas unas 8 horas comenzará con la ingesta de líquidos y al día siguiente alimentos sólidos. Recomendamos sentarse y comenzar a caminar pasadas unas 24 horas de la intervención.  La sonda que está introducida en tu vejiga será retirada en 1 o 2 días. En todo momento estarás supervisado  y ayudado por personal de enfermería.

Si tu cirugía evoluciona en planta sin ninguna incidencia permanecerás ingresado entre 3 y 7 días.

¿Cómo es la recuperación en casa?

Nuestra premisa es ser activo en la recuperación. Por ello animamos al paciente a la deambulación diaria, recomendamos caminar al menos 60 minutos cada día tanto en el interior como el exterior de casa. Siempre se deben evitar los esfuerzos físicos de importancia que puedan condicionar la cicatrización de las heridas.

Al alta a domicilio se te prescribirá medicación para que te encuentres lo más confortable. Reanudarás tu medicación previa siguiendo las recomendaciones del cirujano, ya que algún fármaco puede no recomendarse en los primeros días tras la cirugía. Normalmente se indica la toma de calmantes para el control del dolor y la inyección de heparina para evitar la aparición de trombos en tus piernas.

En relación con la alimentación, recomendamos la primera semana evitar comidas copiosas y ricas en grasas. Posteriormente se reintroducirá de forma progresiva todo tipo de alimento, siendo posible la intolerancia de alguno de ellos por lo que se suspenderá su ingesta y se intentará de nuevo en las semanas siguientes. Ocasionalmente puede aparecer diarrea que suele durar unos días o alguna semana en relación con la nueva situación del aparato digestivo.

Podrás mojar tus heridas cuando te asees y a continuación secar suavemente con aplicación de cualquier antiséptico (clorhexidina, povidona yodada, cristalmina…). Dichas heridas deberán ser evaluadas por enfermería en torno a los 7 y 10 días tras la cirugía.

La recuperación prácticamente total puede llevar aproximadamente entre tres y cuatro semanas en la hepatectomía laparoscópica. Sin embargo, en la hepatectomía abierta, una vez en el hogar, la recuperación total puede llevar de cuatro a seis semanas. Dependerá de tu estado físico antes de la cirugía y de la complejidad de la operación.

¿Cuáles son los riesgos de la cirugía de hígado?

Lo normal es que tu intervención curse sin incidencias pero debes conocer las potenciales complicaciones. 

Riesgos poco graves y frecuentes: Infección o sangrado de la herida quirúrgica, flebitis (inflamación de las venas), trastornos temporales de las digestiones. Derrame pleural. Dolor prolongado en la zona de la operación.

Riesgos poco frecuentes y graves: Dehiscencia de la laparotomía (apertura de la herida). Fístula biliar. Sangrado o infección intraabdominal. Obstrucción intestinal. Inflamación del páncreas (pancreatitis). Colangitis (infección de los conductos biliares). Ictericia. Insuficiencia hepática.

En la mayoría de los casos estas complicaciones se resuelven con tratamiento médico (medicamentos, sueros, etc.), y a veces se precisa la realización de otras pruebas (CPRE y/o drenaje), pero pueden llegar a requerir una reintervención, generalmente de urgencia, y excepcionalmente puede producirse la muerte.

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